Qué ver en Estambul, lo que no te puedes perder

Estambul es uno de esos destinos que si te gusta la historia y la diversidad cultural, te va a encantar. Aunque no es la capital, sí que es la ciudad más visitada de Turquía. Tiene un atractivo especial que la hace única. Será su ubicación en el estrecho del Bósforo, entre dos continentes, Europa y Asia. O quizá esa banda sonora siempre presente, cuando los muecines llaman a la oración. Tal vez sea el skyline tan peculiar, donde con sólo mover unos centímetros la cabeza, pasamos de ver altos edificios modernos a mezquitas milenarias. Sea lo que sea, Estambul engancha. Si tienes planeado conocer esta ciudad, te cuento qué ver en Estambul.

Santa Sofía

El primero de los lugares que ver en Estambul no puede ser otro que la imponente Santa Sofía. Construida en el 537 por orden de Justiniano I, es una de las mayores obras maestras del arte bizantino. Sólo tardaron 5 años y 10 meses en construirla, gracias a los 10.000 esclavos que trabajaban sin cesar. Fue durante casi un milenio, la construcción más alta del mundo. Primero, basílica cristiana ortodoxa, después católica y finalmente mezquita, añadiendo los 4 minaretes y elementos islámicos en su interior. Es curioso ver la mezcla de religiones en un mismo templo. En 1935, pasó a ser museo, por lo que hoy en día hay que pagar una entrada para visitarla.

  • Precio: 72 TL
  • Horario: de 9h a 17h de noviembre a marzo / de 9h a 19h de abril a octubre

Palacio Topkapi

Tras tomar Constantinopla, el sultán Mehmed II mandó construir el Palacio Topkapi, que sirvió como residencia y centro de gobierno hasta 1856. Fue el reflejo del poder del Imperio Otomano, ampliándose cada vez que llegaba un nuevo sultán. El recinto de palacio cuenta con 4 patios y varios pabellones donde se ubican la sala del Tesoro, sala de armas, establos, biblioteca, sala de Audiencia, el Diván (Camara del Consejo Imperial), las cocinas y el Harén entre otros lugares.

El Harén

Merece mucho la pena pagar la entrada aparte que se necesita para visitar el Harén. Personalmente fue lo que más me gustó del Palacio Topkapi. El resto del palacio tenía la mitad cerrado al público por obras y me supo a poco. El Harén se compone de varias salas, baños y patios, todos con azulejos, mármol y decorados en estilo árabe. La Sala de Ceremonias me pareció asombrosa. En el Harén vivía el sultán y su familia, compuesta por su madre, hermanos, esposas, hijos y concubinas. También aquí vivían los sirvientes y protectores del harén, los eunucos. La madre del sultán, con el título de Reina Madre, era la que tomaba las decisiones en el Harén. Nada se hacía sin que ella lo aprobase.

Sala del Tesoro

En la Sala del Tesoro podrás ver entre otras cosas, el Puñal Topkapi, el arma más cara del mundo, de oro y con esmeraldas incrustadas. También el diamante de 88 quilates que perteneció a la madre de Napoleó, uno de los objetos más valiosos del mundo.

  • Precio: 72TL (+42TL si se desea visitar el Harén)
  • Horario: de miércoles a lunes de 9h a 17h de noviembre a marzo / de 9h a 19h de abril a octubre. Martes cerrado

Cisterna Basílica

Uno de los lugares más curiosos que ver en Estambul, es la Cisterna Basílica. Fue otra de las construcciones ordenadas por Justinano I (527-565), un depósito de agua para abastecer al Palacio Bizantino. Hubo varias como esta construidas en esa época, con el propósito de tener reservas de agua suficientes en caso de que la ciudad fuera atacada.

El nombre viene de una antigua basílica que había construida encima, de la que hoy en día ya no queda nada. La Cisterna Basílica tiene en su interior 336 columnas de 9m de altura, y se cree que podía almacenar unos 100.000m3 de agua. Se recorre la sala en unas pasarelas elevadas, que te llevarán hasta las cabezas de Medusa. Se decoró la base de dos de las columnas con la imagen de este ser mitológico, pero no se sabe a ciencia cierta el porqué.

Es una visita curiosa que recomiendo hacer, la entrada no es cara y merece mucho la pena. Es un lugar muy tranquilo con la luz tenue y con música tranquila de fondo. Eso sí, suele haber bastante gente, así que si puedes ir a primera o última hora, mucho mejor.

  • Precio: 20TL
  • Horario: de 9h a 17h30 todos los días

Acueducto Valente

En relación al anterior lugar que acabo de recomendar sobre qué ver en Estambul, estaría el Acueducto Valente. Este acueducto situado en medio del bullicioso centro histórico era el encargado de abastecer el agua, no sólo a lugares como la Cisterna Basílica, si no a toda la ciudad. Que no te engañe su buen estado de conservación, ¡data del año 368!

Plaza de Sultanahmet

Uno de mis lugares preferidos de Estambul, y por donde pasamos infinidad de veces. Es el lugar ideal para sentarse a descansar con un buen zumo de naranja natural, comprado en los puestos cercanos, mientras contemplas a tu alrededor. A un lado de la Plaza de Sultanahmet está la milenaria Santa Sofia, en el lado opuesto, la imponente Mezquita Azul. En medio, una gran fuente y jardines, decoran este agradable lugar lleno de bancos. Estuvimos por allí justo en la llamada a la oración, y puedo asegurar que la sensación que tuve, fue uno de los mejores momentos del viaje.

Tumbas de los Sultanes

En las inmediaciones de la Plaza Sultanahmet hay varios monumentos que guardan las tumbas de los sultanes. Son de entrada gratuita y la decoración que tienen algunos de los interiores merece mucho la pena. La tumbas del Sultán Mehmed está justo en el lateral de Santa Sofía, como si fueras hacia el Palacio Topkapi. Otra, la del Sultán Ahmet, está en la misma Plaza de Sultanahmet, cerca de los bancos rectangulares de madera y grabados blancos.

Torre Galata

Aunque la original del año 528 era de madera y funcionaba como faro, la que se ve en la actualidad es la reconstruida por los genoveses en el 1453. A lo largo de los años ha tenido diferentes cometidos. Primero como torre de vigilancia de los barcos que llegaban, para saber antes que nadie qué mercancías traían. Después fue utilizada como cárcel de prisioneros de guerra por los otomanos. Y finalmente, como torre de vigilancia de incendios.

Actualmente se puede subir hasta arriba para contemplar unas increíbles vistas panorámicas de la ciudad de Estambul. Suele haber largas colas, por lo que si no dispones de mucho tiempo, puedes subir a la azotea del Galata Konak Café, a unos minutos de la torre. Disfrutarás de unas vistas similares mientras tomas un café turco o un té.

  • Precio: 45TL
  • Horario: todos los días de 9h a 20h

Palacio Dolmabahçe

Hay mucho por ver y hacer en Estambul, y aunque estuve 3 días completos, no llegué a tiempo para visitar este palacio. Será mi excusa perfecta para volver. Para que tú no cometas mi error, aquí te dejo la recomendación de esta visita.

El Palacio Dolmabahçe es muy diferente al Palacio Topkapi. Mezcla estilos barroco, rococó y neoclásico. Fue la nueva residencia del sultán Abdülmecid tras ordenar su construcción en 1843, y decidir abandonar Topkapi una vez acabado en 1856. Con más de 15.000m2, es el edificio más grande de Turquía. La visita consta de cuatro partes. Selamlik es la más llamativa del palacio, donde se encuentras las salas administrativas y salones oficiales. La decoración, tamaño y elegancia debe de ser alucinante. El Harén es las dependencias privadas del sultán y su familia. Se visitan con una entrada aparte. Las últimas partes son el Museo del Reloj y el Pabellón de Cristal.

  • Precio: 90TL (+ 60TL opcional si se desea visitar en Harén) ; audioguía gratuita
  • Horario: de martes a domingo de 9h a 17h30

Gran Bazar

No podía excluir las compras de este post de qué ver en Estambul. Y para ello el Gran Bazar es el lugar ideal para hacerlo. Situado en el corazón del centro histórico, este bazar cubierto, tiene más de 3.000 tiendas repartidas en un laberinto de calles. Principalmente se vende joyería, imitaciones de relojes y bolsos de marcas de lujo, souvenirs, lámparas turcas y otros objetos tradicionales entre otras cosas. Hay también tiendas con ropa de sport de marcas (imitaciones), aunque hay más variedad en las afueras del recinto cubierto.

Si tengo que ser sincera, me decepcionó un poco. Las tiendas son muy repetitivas, al final todas tienen lo mismo. Me esperaba algo más tipo zoco, pero son tiendas normales con su escaparate. Tampoco podía mirar escaparates para curiosear. Nada más echar el ojo ya salía el vendedor insistiendo en que entrara y son un poco pesados. Si quieres comprar algo, SIEMPRE hay que regatear (y mucho). Los primeros precios, siempre son desorbitados.

Bazar de las Especias

Si el anterior me decepcionó, en este salimos espantados tras una mala experiencia. El Bazar de las Especias es también conocido como Bazar Egipcio. Por dentro es mucho más bonito que el anterior, aunque también más pequeño. Está bien para curiosear y verlo por dentro, sentir el aroma de tés y especias nada más cruzar el umbral, pero no para comprar. Es un lugar para turistas, y eso se traduce en precios caros e incluso timos. Que esto último, es lo que nos pasó.

Como intentaron estafarnos

Queríamos comprar algún dulce y tés. Entramos a una tienda donde un vendedor muy simpático con perfecto español nos empezó a mostrar y dar de probar diferentes dulces para escoger. Escogimos una caja pequeña, 3 bolsitas de té y un puñado de pistachos para comerlos esa misma tarde. Algo que en España no hubiera costado más de 20€ en la tienda más cara. Nos cobraron 81€. Obviamente no dominamos la conversión de liras turcas a euros, pero a mi me sonaba a más de lo que me imaginaba. Tampoco nos quiso dar el precio exacto de cada producto antes de comprarlo, alegando que iba a peso. A lo que saqué el móvil y puse el conversor ya nos habían pasado la tarjeta. Sufrí un microinfarto y pedí devolverlo todo porque me parecía un abuso e incluso una estafa. En ese momento el vendedor parecía haber perdido sus conocimientos de la lengua española. Nos costó una discusión de 30 minutos y algunas amenazas. Pero finalmente, tras un buen cabreo por mi parte, conseguimos que nos devolvieran el dinero y que se quedarán con ese producto que estaba lejos de tener el valor que pedían.

Como consejo, NO COMPRES EN ESTE BAZAR. Si quieres tés o especias, mejor hazlo en las tiendas locales que hay en la calle, fuera de bazares. El simple hecho de que aquí únicamente compren turistas ya es una mala señal.

Taksim y avenida Istiklal

La Plaza Taksim no es que tenga nada interesante para mi gusto. Pero sirve como orientación para la zona moderna de la ciudad. Aquí paran los autobuses que vienen del aeropuerto, el metro, y es el comienzo de la Avenida Istiklal.

La Avenida Istiklal es la más comercial de Estambul, con todas las tiendas de marcas low cost, restaurantes, cadenas de comida rápida y todo lo que se comercializa en occidente. La verdad que lo recomiendo como útimo lugar si es que te sobra tiempo. Para mi, esto no es la esencia de Estambul, aunque puede servir para apreciar el contraste cultural que hay en esta ciudad.

Üsküdar, uno de los lugares que ver en Estambul

Cruzar en ferry al lado asiático es una de las cosas que ver en Estambul sin lugar a dudas. El barrio de Üsküdar es ideal para ir a última hora de la tarde. La puesta de sol desde allí merece mucho la pena. Hay un largo paseo junto al mar donde las vistas son increíbles. Hay un contraste muy atractivo con modernas cafeterías y restaurantes, frente a clásicas mezquitas.

Torre de la Doncella

Aquí además se encuentra la Torre de la Doncella. Cuenta la leyenda que un emperador la construyó para salvar a su hija predilecta de morir, tal y como un oráculo había vaticinado. Dijo que antes de cumplir los 18 años, moriría por la picadura de una serpiente. La hija vivió en esa torre rodeada de mar hasta su 18 cumpleaños. Ese día, su padre, feliz por haberle evitado la muerte, regaló a su hija una cesta de fruta. En ella, se había colado una víbora que la mordió, y así se cumplió la profecía.

Leyendas aparte, esta torre ha tenido diferentes usos. En su origen, en el 1110 (entonces era de madera), se cree que fue un puesto aduanero. También se utilizó como atalaya por los otomanos, posteriormente como faro, casa de retiro o cuartel. Hoy en día alberga un restaurante con muy buenas vistas.

Barrio de Balat

Los barrios de Balat y Fener parecen más un pueblo dentro de la ciudad. Aquí es donde vivían en su mayoría (y quedan) los griegos y judíos de Estambul. Lo que hace años eran casas y calles que poco invitaban al turista, ahora es el barrio hipster que más se ha puesto de moda. Abundan las cafeterías con una coqueta decoración, smoothies y tartas caseras. Terrazas con buen ambiente, tiendas de productos orgánicos, comercios de ropa vintage y mercadillo semanal.

Pasear y perderse por sus calles es la mejor forma de conocerlo. Pero te recomiendo que pases por la calle Merdivenli Yks, con una cuesta pronunciada y casitas de colores. En la calle Kiremit Caddesi esquina con Köroglu Sokak, están las famosas casas estrechas de vivos colores que tanto habrás visto en Instagram. Sin duda, uno de los lugares que ver en Estambul. La arteria principal de Balat es Vodina Caddesi, llena de restaurantes, cafeterías y algún que otro mural de arte urbano.

Para comer, os recomiendo un sitio muy original, Incir Agaci Kahvesi. La decoración exterior es súper divertida y alegre, llena de color, carteles antiguos y la escalera de diferentes colores. Los precios son muy razonables, pueden comer 2 personas por 10€. Justo al lado está el Balat Antik Café que tiene un patio muy bonito para tomar algo.

Barrio de Eyüp

El barrio de Eyüp es el más musulmán de Estambul. Por falta de tiempo, lo vimos muy por encima pero me hubiera encantado profundizar más. El lugar más turístico (y motivo principal por el que fui), es para contemplar las vistas desde el mirador de Pierre Loti. Si vais aquí, mejor por la tarde para no tener contraluz por el sol. Se ve TODO Estambul, la vista es increíble. En otro artículo te explicaré cómo llegar allí con transporte público.

Aquí se localiza también el cementerio, que cruzarás a pie si decides subir o bajar andando del mirador. Hay tumbas realmente antiguas y al contrario de lo que pueda pensarse, no es un lugar tétrico. Llegarás hasta la mezquita de Eyüp Sultán, en una plaza con un suelo blanco inmaculado que casi hasta deslumbra. Allí se palpaba la vida local, no había turistas y por eso creo que me gustó más de lo que imaginaba. Por lo que he podido leer, aunque no es la mezquita más bonita, si que es de las más importantes. Precisamente, la cuarta en una escala de importancia en el Islam.

Darse un baño turco

Si quieres tener una experiencia completa aparte de todo lo que ver en Estambul, te propongo disfrutar de un baño turco en un Hamam. Los turcos disfrutan de este momento de relajación desde hace siglos. Es muy común que al finalizar la jornada laboral, acudan a su Hamam favorito para darse un baño turco. Seguro que después de un día intenso visitando Estambul y caminando kilómetros, te sienta de maravilla.

Si no sabes donde acudir, te propongo uno en un lugar tradicional con unas instalaciones muy bonitas y además a un buen precio. Los lugares como este, que son más lujosos, suelen ser caros (a partir de 40€).

Mezquitas

El horizonte de Estambul es muy característico gracias a todos los minaretes que asoman de las mezquitas. No las he contado todas, pero dicen que tiene más de 3.000. Podrás imaginar que visitar las mezquitas más importantes, es uno de los imprescindibles que ver en Estambul. He de decir que era casi como “mi primera vez” visitando mezquitas, entré en una hace años cuando viajé a El Cairo. Así que pude experimentar un cúmulo de sensaciones de esas que aumentan mi amor por viajar. No soy una persona religiosa, pero me gusta conocer las diferentes religiones, para así poder saber más de la cultura del país donde me encuentro.

Las mezquitas de Estambul están muy bien conservadas, las cuidan y respetan muchísimo. Por eso como turistas, debemos seguir el ejemplo. Todas las mezquitan son de entrada gratuita y se permite el acceso a visitantes fuera de los horarios de oración. Algunas incluso durante, si son pocos visitantes. Si viajas a Estambul aprovecha esta oportunidad, en muchos otros países, el acceso a las mezquitas es exclusivo para musulmanes.

Código de vestimenta

Para entrar en las mezquitas de Estambul, TODOS debemos descalzarnos. Las mujeres además debemos cubrirnos el pelo con un velo, así como piernas y hombros. Si viajas en verano, tenlo en cuenta, ya que no podrás entrar con shorts, faldas cortas o tops de tirantes. Pero sí con camiseta de manga corta, falda y vestido largos. Si el pañuelo es grande, puedes cubrirte los hombros a la vez que la cabeza. Si no dispones de pañuelo para cubrirte el pelo, en todas las mezquitas te prestan uno. Los hombres también deben de llevar ropa adecuada, hombros y rodillas tapadas. Tanto para unos como otros, no está bien visto llevar ropa demasiado ajustada o provocativa.

Mezquita Azul

La Mezquita del Sultán Ahmed es la más popular, conocida como la Mezquita Azul. Se inauguró en el 1617 y su construcción fue ordenada por Ahmed I. Aunque parece similar en cuanto a tamaño que Santa Sofía, lo cierto es que la cúpula es más pequeña. Se diferencia de las demás por tener 6 minaretes. Su interior es lo que le da su nombre popular, más de 20.000 azulejos decoran la cúpula y la parte superior del interior. En el momento en que la visité febrero 2020, el interior estaba completamente tapado por trabajos de restauración. No pude ver la cúpula ni los techos centrales, únicamente los pasillos laterales. Tengo la excusa perfecta para volver. Podéis comprobar los horarios de apertura a visitantes en esta web.

Mezquita de Suleimán

Fue la primera mezquita a la que entré. No sé si fue por eso, pero confieso que me quedé sin palabras cuando entré. Ya por fuera me pareció una auténtica maravilla, además que las vistas desde allí son geniales. Está construida sobre una colina y ves buena parte de la ciudad. Cuando entré en el patio interior ya intuí que me iba a levar una buena sorpresa, y dentro comprobé que no me equivocaba. Es toda una joya que ver en Estambul.

Fue construida por el Sultán Solimán “El Magnifico” en 1550. Sólo tardaron 7 años en construirla, terminándola en 1557. El interior consta de azulejos tradicionales como decoración. También los medallones tan presentes en todas mezquitas, con los nombres del dios Alá, profetas y descendientes. Las enormes lámparas colgantes tienen huevos de avestruz intercalados con las luces. Los del aro interior de la lámpara central son originales, pero el resto no. Fueron destruidos cuando la bóveda se derrumbó en el terremoto de 1766. Dentro de la mezquita hay voluntarias que te explican la historia, arquitectura o cualquier pregunta que tengas.

Mezquita de Sehzade

Solimán El Magnifico, mandó construir la Mezquita de Sehzade en honor a su hijo predilecto, el príncipe Mehmet, muerto en 1543. Se cree que murió de viruela, pero algunos historiadores creen que fue envenenado para que su hermano Mustafá (hijo primogénito) ascendiera al trono. Mehmet era hijo del sultán y de la esposa legal, mientras que Mustafá fue hijo del sultán y de una de sus concubinas. Se cree que esta ordenó envenenar a Mehmet, para que fuera su hijo Mustafá el futuro sultán. Lejos de acabar aquí la historia, Solimán ordenó la muerte de su hijo Mustafá por conspirar contra él. Ambos hijos están enterrados en el cementerio y mausoleos dentro del mismo complejo donde está la mezquita.

Por dentro guarda similitudes con la anterior, también de gran belleza. Y es que fueron construidas por el mismo arquitecto. Estuvimos prácticamente solos y pudimos disfrutar de la paz y tranquilidad que ofrece su interior.

Mezquita de Fatih

Más antigua que las otras, se terminó en el 1470 por orden de Mehmet II Fatih. Pero tras varios terremotos, hubo que reconstruirla por completo en 1771 cambiando su planta. Por dentro es enorme y más decorada que otras. Muy luminosa gracias a las numerosas vidrieras. Pudimos entrar discretamente durante la oración, lo que todavía fue más auténtico.

Mezquita Nueva

Muy cerca del puente Gálata y del Bazar de las Especias está la Mezquita Nueva. Pero que no te engañe su nombre, data del 1663. Cuando fuimos tenía parte de la fachada tapada y el interior con paredes y techos completamente cubiertos por trabajos de restauración (febrero 2020). Tenía ganas de verla, dicen que es una de las más bonitas con vidrieras, todo revestido en azulejos, oro y mármol.

Mezquita de Rüstem Pasa

A escasos metros de la anterior mezquita está la Mezquita de Rüstem Pasa, menos conocida, pero uno de los lugares que ver en Estambul. En febrero 2020 estaba completamente cerrada por trabajos de restauración, así que no pude verla. Lo que sé, es que dentro es diferente a las que he mencionado hasta ahora. Revestida en azulejos de un llamativo tono azul. Esta mezquita fue ordenada por el primer visir de Solimán, Rüstem Pasa. Poseedor de una gran fortuna, no escatimó en gastos a la hora de construir su mezquita.

Mezquita de Ortaköy

Uno de mis lugares preferidos que ver en Estambul es la Mezquita de Ortaköy. Más que la mezquita en sí, mucho más discreta que las demás, lo bonito es su ubicación. A orillas del estrecho del Bósforo y justo al lado del puente que lo cruza. La mejor hora es al atardecer para ver cómo se ilumina, de noche es espectacular. Aunque no pudimos quedarnos hasta ese momento, un local nos mostró las fotos en su móvil y se veía súper bonito con todas las luces. Para llegar podrás ir en ferry hasta el muelle de Ortaköy o bien en el bus 30D que para en ambos lados del puente de Galata, Karaköy y Eminönü.

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