Hoi An, la ciudad de los farolillos

Hoi An era uno de esos lugares que moría por visitar. Había visto en fotos y blogs lo diferente que era de las grandes ciudades, un lugar más tradicional y sin caos. Debo admitir que quedé maravillada de ese lugar. Hoi An es un lugar que evoca la magia, como sacada de un cuento en versión asiática. La ciudad no es muy grande, pero la zona a visitar es principalmente su casco antiguo. Está cerrado al tráfico motorizado, lo que se agradece por unos días. Sólo pueden circular los tuk-tuk y bicicletas, y esto emana tranquilidad.

En el último artículo os hablé sobre el Santuario de My Son, una de las excursiones que se hacen desde Hoi An. Así que conviene quedarse aquí más de un día. Nosotras visitamos la parte antigua en una tarde, pero si puedes estar un día entero, lo disfrutarás con más calma. La clave es comenzar después de comer de día, y alargarlo hasta la noche. Así podrás ver los farolillos encenderse al caer el sol. Si decidís quedaros más días, hay actividades para hacer y cerca está la playa. ¡No os aburriréis!

Visitar la Ciudad Antigua de Hoi An

Hoi An tiene una ciudad antigua que ha permanecido prácticamente intacta. Conserva el mismo estilo tradicional que hace siglos, con casas y tiendas de una sola planta o dos. Está muy protegido, y no encontrarás mucha oferta de hostales para mochileros. Quieren conservar un turismo de calidad, por eso son casi todo hoteles. No obstante, es económico, así que aunque seas mochilero vas a poder disfrutar de este hermoso lugar.

Adentrarse en la ciudad antigua es gratis y se recorre caminando. Para lo que si que hay que pagar es la entrada a los museos, monumentos y edificios históricos. Se compra un bono de 5 accesos que se puede gastar en 24h. El precio es de 120.000 VND por bono. Es uno por persona, no se puede compartir. Se compran en la oficina de turismo, y te proporcionarán un folleto y un mapa con todos los lugares que se pueden visitar.

Puente japonés

El principal punto de interés turístico es este puente cubierto de estilo japonés situado al este de la ciudad antigua y que pasa por encima de un canal que desemboca en el río Hoài (el río más grande). Para cruzar el puente japonés es necesario utilizar uno de los pases del bono comentado. Sinceramente, dentro no hay nada de especial, simplemente lo cruzas de un lado a otro para evitar dar un buen rodeo. Las vistas bonitas son justo en frente, desde una pasarela de madera que cruza el mismo canal.

Edificios de Asambleas

Este es uno de los lugares que recomiendo entrar gastando uno de los pases del bono. Las asambleas fueron creadas como salas de reunión y puntos de encuentro de los comerciantes chinos. Allí podían debatir las cuestiones de relativas al comercio. Hay varios edificios de asambleas, yo visité el de Phuc Kien y lo recomiendo 100%. Dicen que este es más excepcional que hay y no les quito razón. Construido antes del 1700, arquitectónicamente es asombroso, toda una herencia histórica china.

Otras asambleas que también se pueden visitar son la Quang Trieu y la Hai Nam Assembly hall. Cada una de ella requiere de un ticket del bono, con lo cual mejor elegir una de ellas y repartir las entradas en diferentes monumentos.

Casas monumento

Al igual que en Hanoi, hay varias casas tradicionales que se han conservado en cuanto a estilo y arquitectura como era originalmente y se han adaptado a las visitas turísticas. La mayoría de ellas siguen siendo regentadas por las propias familias, pasando la herencia de generación en generación. Son casas museo en las que incluso viven y puedes ver como algunas de las salas están cerradas a visitas por estar algún miembro de la familia dentro.

La que visitamos fue una de las más conocidas, la antigua casa Phung Hung. Esta casa de dos plantas cuenta con un vestíbulo decorado con farolillos, tapices y un altar dedicado a sus antepasados. La entrada es con un ticket del bono, pero no es la única que se puede visitar. Hay otras tres más: Quan Thang, Duc An y Tan Ky. Mi recomendación es visitar una, al final son todas muy similares.

Museos

Hay unos cuantos museos, aunque sinceramente no me llamaron mucho la atención. En otro lugares hay museos muchos más interesantes que ver, como el Museo de la Mujer Vietnamita en Hanoi o el dedicado a los restos de la Guerra de Vietnam en Ho Chi Minh. Pero bueno, igualmente quiero explicaros que también tenéis estas visitas disponibles en Hoi An. Hay un museo dedicado a la cerámica, otro de la cultura Sa Huynh y otro del folklore de Hoi An. También fuera de la ciudad antigua está en museo de Hoi An. Entramos al de la cultura Sa Huynh, que viene siendo una especie de tribu o etnia. Siendo franca, no me motivó mucho y tampoco lo aconsejo. Es una exposición de fotografía de las excavaciones y de objetos y restos encontrados.

Pagodas y templos

Son unos cuantos las pagodas y templos que hay, pero si vais por la tarde, es probable que estés cerrados si descuidáis la hora. También hay que tener en cuenta que es obligatorio ir tapado hasta debajo de la rodilla, hombros, escote y espalda. Como no íbamos adecuadamente vestidas, no fue posible acceder a ninguna. Pero bueno, si también os pasa, vais a ver decenas de templos y pagodas por el camino. No hicimos un drama de esto.

El templo de Quan Tong está dedicado a un general chino venerado como símbolo de lealtad, sinceridad y justicia. Es representado por una estatua hecha en papel maché y parcialmente cubierta de dorado. Lei que cuando alguien hace una ofrenda, el guarda golpea un cuenco de bronce que suena como una campana. Así que si os encontráis en esa situación, es normal, no os asustéis.

La pagoda de Phuoc Lam es del s. XVII y está dedicada a An Thiem, monje desde los 8 años de edad. Más tarde, se unió al ejército y llegó hasta general. Más tarde volvió a la vida religiosa, pero para librarse de sus pecados se ofreció a limpiar el mercado de Hoi An durante 20 años. Después se trasladó a esta pagoda para dirigirla.

La pagoda de Chuc Thanh es la más antigua de la ciudad. Entre los objetos usados para rituales que todavía se utilizan hay un gong de piedra de 200 años, varias campanas y otro gong de madera en forma de carpa.

Perderse por Hoi An

Además de esto, Hoi An es una ciudad perfecta para pasear. No tengáis miedo en caminar sin rumbo por sus calles, adéntrate en el mercado, a las afueras de la ciudad antigua. Hay infinidad de puestos y algunos muy curiosos, con productos que no se ven en Europa.

Si quieres un traje de hombre o un vestido de fiesta a medida, aquí es el lugar perfecto. De un día para otro pueden confeccionarte una réplica del diseño de tu diseñador favorito, Hugo Boss, Chanel, Dior, etc. Ya verás que hay muchas sastrerías con los catálogos. Los precio son muchísimo más económicos, así que si vas a estar dos o tresí ads por aquí y tienes un evento, es la oportunidad perfecta.

Dormir en Hoi An

Como comentaba, en Hoi An no hay mucha oferta en cuanto a hostel para mochileros, pero igualmente se puede encontrar hoteles a muy buen precio. De hecho, aquí reservamos el alojamiento más barato de todo el viaje. Nos alojamos en el Heritage Homestay y repetiría sin dudarlo. Pagamos 21€ por noche en habitación triple con desayuno incluido. ¡Sólo 7€ por persona! Se veía muy nuevo y tiene un patio/jardín donde tomar el desayuno. Está a menos de 10 min andando de la ciudad antigua, en una zona tranquila pero cerca de restaurantes. La familia que lo dirige es muy agradable y servicial, están a tu disposición para cualquier cosa que precises. Nos dejaban fruta fresca a diario en la habitación, agua, tés y café. La habitación era amplia y las camas muy cómodas y enormes. Nos organizaron el tour a My Son la noche de nuestra llegada para partir a la mañana siguiente, pensaba que no estaríamos a tiempo pero lo confirmaron todo enseguida. ¡Este hotel fue todo un acierto!

Comer en Hoi An

Estuvimos solo un dia completo en Hoi An, así que no pudimos más que catar una comida y una cena. Cenamos en un sitio un tanto peculiar que tampoco es que valga la pena recomendar. Las raciones eran más bien escasas y no precisamente muy baratas. Hoi An no es tan económico como otros lugares en Vietnam a la hora de comer, eso hay que tenerlo en cuenta.

La anécdota del día

Lo divertido de este lugar fue que no debían de pasar muchos turistas por allí, y nos miraban como bichos raros e incluso les hacíamos gracia. Es curioso como cambian los papeles cuando es uno mismo el que está “fuera de lugar”.  El camarero ni chapurreaba el inglés, pero por fotos de comida y gestos ya nos entendimos. Lo divertido viene a continuación, cuando pedimos varias raciones de comida (pulpo, gambas, etc) a la brasa, y vemos que viene con una especie de barbacoa de gas y nos la planta al lado de la mesa. Ahí ya me empecé a imaginar que la comida nos iba a llegar cruda… Efectivamente, al pulpo sólo le faltó saludarnos cuando nos lo trajeron. En resumidas cuentas, pagamos por cocinarnos la comida.

Comida local en Vi Café

Donde si que comimos bien (y barato) fue en un restaurante con terraza a las afueras de la ciudad antigua. Se llama Vi Café y está en 113 Tran Hung Dao. Hay comida típica local y también platos internacionales como pizza. Los platos locales estaban buenísimos, pedimos unos rollitos que montas tú mismo en el acto. No teníamos ni idea y la camarera tuvo el detalle de ofrecerse a enseñarnos para comerlo correctamente. Además de rico, era divertido.

Hoi An no puede faltar en vuestro itinerario por Vietnam, ahora que ya lo conozco, me hubiera gustado poder quedarme al menos otro día entero más para haberlo disfrutado aún más. Pero quizá algún día tenga la suerte de volver y revivir esa magia de cuento que flota en el aire.

¡Ah! y casi se me olvidaba, si váis coincidiendo con la luna llena, hacen el Lantern Festival, que es una belleza. Apagan todas las luces de la ciudad y sólo está iluminado por farolillos, ¡alucinante! No tuvimos la suerte de poder hacer coincidir la visita con esta fiesta pero si tenéis oportunidad, no la desaprovechéis. Si alguien la ha visto, que cuente sus impresiones en comentarios 😉

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