Delta del Mekong y mercados flotantes

El río Mekong, quizá el más importante de los ríos del sureste asiático, pasa por 6 países antes de desembocar en un delta en el sur de Vietnam. Este es uno de los lugares que el turista rara vez quiere pasar por alto. Aquí se concentra una vida acuática activa. Y no me estoy refiriendo a fauna, si no a los propios vietnamitas, que prácticamente viven sobre el río. Barcas, casas y mercados flotan en los muchos ríos y canales que recorren este paisaje. El paisaje fuera del agua tampoco deja indiferente. Fuera de las grandes ciudades, existe una poblada vida rural. Tierras llenas de arrozales, trabajadas por los capesinos y los búfalos ocupan la mayor parte del paisaje de las tierras del delta del Mekong.

Cómo llegar al Delta del Mekong

La ciudad más grande y con acceso más fácil tanto por tierra como por aire, es Can Tho. Es caótica como cualquier ciudad de Vietnam, y la mayoría de los turistas se alojan aquí. Es el lugar ideal para hacer base y partir desde aquí a hacer las excursiones de la zona. No obstante, yo tengo una recomendación mucho mejor para alojaros si lo que queréis es vivir una aventura. Pero no me adelanto, os lo explico más adelante.

Llegar a Can Tho desde Ho Chi Minh

Para llegar a Can Tho, se puede hacer en bus si no vienes desde muy lejos. Por ejemplo, desde Ho Chi Minh son unas 2h30 y cuesta el billete de ida en bus cama 110.000 VND (4€ aprox). Tienes que dirigirte a la estación de buses Mien Tay de Ho Chi Minh. Allí podrás comprar los billetes del próximo bus directamente en las taquillas. Cada vendedor pertenece a una compañía diferente y hay varias haciendo el mismo trayecto así que hay que ir con ojo. Todos querrán venderte el billete con su compañía. Hay que preguntar por el bus a Can Tho, y si quieres quieres un bus-cama decir que quieres un billete en  “sleeping bus”. Irás mucho más cómodo y cuesta lo mismo que el normal de asientos. Yo viajé en la compañía Thanh Buoi y fuimos bien, aunque el conductor era bastante bruto y en un bache salimos volando. Como estábamos en las camas de arriba, mi amiga se dio un buen coscorrón en la cabeza con el techo. Otra recomendación es pedir el billete con Futa Bus, son también bus cama y además tiene WiFi.

Llegar a Can Tho desde Hanoi

Si vienes desde lejos, como por ejemplo desde el norte de Vietnam, puedes llegar en avión. Hay varios vuelos a diario con aerolíneas low cost desde Hanoi. El delta del Mekong fue nuestra última etapa de nuestro recorrido del país. Teníamos que regresar a Hanoi para coger el avión a España, así que volvimos al norte en un vuelo Can Tho – Hanoi. Para encontrar las mejores ofertas yo siempre uso Skyscanner. Aquí podéis a aprender a sacar el mejor precio. Nos costó 34€ por persona incluyendo la facturación de una maleta.

 

Excursión a los mercados flotantes

Para visitar los mercados flotantes del delta del Mekong, es necesario una barca. Desde la orilla no se apreciará tanto como desde el agua, así que lo mejor es contratar un tour guiado. Además de esta forma, una persona local te explicará cómo es la vida de los comerciantes de estos mercados. Me gustó poder conocer las curiosidades de esta forma de vida y cómo funciona ese comercio.

Mercado de Can Rang

El mercado más grande localizado en el mismo río Mekong, es el de Can Rang. Está situado a las afueras de Can Tho (6km), por eso es mejor contratar el tour. Empieza a las 5am y acaba a las 12am, así que el madrugón es importante. Os adelanto que merece la pena. No seáis perezosos y estad allí a las 6am para ver todo el bullicio auténtico de este lugar sin la aglomeración de turistas que llegan más tarde.

Contratamos este tour directamente en el alojamiento por 10$ cada una. Desde allí mismo nos llevaron en barca (sí, el propio hotel está a la orilla de un río) por los canales hasta desembocar en el imponente Mekong. Nos adentramos en estas aguas marrones entre barcos cargados de piñas, boniatos, coles, plátanos y todo tipo de fruta y verduras. Nuestra guía, una encantadora vietnamita de 20 años, nos estuvo explicando cómo es la vida del mercado flotante. Los más pobres viven en casas flotantes en el río. Sólo las propiedades sobre tierra pagan impuestos. Por eso si te fijas, verás muchas casas construidas mitad sobre tierra y mitad sobre río. Así sólo pagan los impuestos proporcionales de los metros de vivienda sobre tierra.

También nos explicó que cada barco mercante tiene un mástil con los productos que venden colgados. De esta forma, los compradores los identifican más rápido y pueden ver de lejos qué venden.

 

Mercado sobre tierra

Después de recorrer el mercado flotante sobre el Mekong, nuestra guía nos llevó a un mercado local sobre tierra. Me esperaba un mercado dedicado a turistas, pero no nos cruzamos a casi ninguno en todo el trayecto. Sólo había vietnamitas comprando productos locales, con lo que pudimos ver cómo es realmente. Aparte de la oferta de frutas que no vemos en Europa, había otros productos que no estamos acostumbrados a comer, como sapos que venden vivos o serpientes de río.

Nuestra simpática guía fue comprando productos típicos sobre la marcha para darnos a probar y explicarnos lo que era. El plátano frito como si fueran patatas chips fue un auténtico éxito. También me pareció buenísimo un bizcocho de arroz y coco, pegajoso al tacto pero muy sabroso y dulce al paladar. Probamos también frutas extrañas para mi, pero tan típicas para ellos. La gastronomía te hace viajar, es parte de la aventura y os animo siempre a probar cosas nuevas.

Un alojamiento diferente

Aquí viene mi parte favorita de esta etapa, el lugar donde pasamos dos días geniales y una noche en plena naturaleza. No teníamos alojamiento reservado hasta un día antes. Así que cuando comenzamos a buscar en Booking, uno de los resultados más votados, no era precisamente un resort de lujo ni nada del estilo. Si no un pequeño hotel a 6 km a las afueras de Can Tho, en medio de la nada. Comenzamos a ver fotos y opiniones y no nos los pensamos dos veces. Es el pequeño hotel Nguyen Shack – Mekong Can Tho. Está hecho completamente de bambú, a la orilla de un canal rodeado de naturaleza. Las habitaciones son cabañas también de bambú, al igual que los muebles y hasta el baño.

Dormir en la naturaleza en una cabaña

Nos dieron una cabaña en alto sobre la orilla del río con una terraza abierta a la habitación. Nos pareció sencillamente alucinante. No por el lujo, si no por el ambiente y la situación. Es toda una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Dormir escuchando los animales nocturnos y con las luces de las luciérnagas como si fueran criaturas mágicas, no tiene precio.  Duermes en plena naturaleza.

La cabaña estaba completamente abierta por el lado que da al río, la zona de terraza. Allí había dos hamacas donde pasamos horas balanceándonos hasta bien entrada la noche. Las camas están provistas de mosquiteras, que recomiendo meter por debajo del colchón para que no entren las hormigas. Durante la noche llovió, y es alucinante escuchar el repiqueteo sobre el bambú y oler la humedad de los manglares desde la cama.

Un retiro perfecto

Este lugar fue como una especie de desintoxicación de las grandes ciudades de Vietnam, de los ruidos de motos y el bullicio de la calle. Fue nuestro retiro espiritual de dos días. El personal de hotel es encantador y pasan su rato libre charlando con los turistas, son curiosos con nuestras costumbres y alucinan cuando les explicas que los hombres en occidente también cocinan y cuidan la casa. A nuestra encantadora guía de nombre impronunciable se le abrieron los ojos como platos, cuando le dije que vivía con mi pareja hace años y que no estábamos casados. Allí esto es inconcebible.

Ofrecen bicicletas gratuitas para los clientes, así que hicimos un circuito por la tarde por los caminos entre plataneros y casas de los lugareños. Fue muy divertido, los niños nos saludaban ondeando la mano con emoción cuando nos veían pasar. Nosotros flipamos con el choque cultural pero creo que ellos todavía más cuando nos ven a nosotros.

Y por último, no me quiero dejar las comidas. No quisimos movernos lejos de nuestra cabaña, así que pedimos la cena y las dos comidas en el Nguyen Shack. El desayuno estaba incluido en el precio del alojamiento. La comida era sabrosa y por supuesto casera. Nos esperábamos que fuera caro al ser un lugar de turistas pero no resultó ser así.

Esta fue una de las etapas más especiales del viaje, un lugar diferente en el que pudimos experimentar otro tipo de alojamiento que nunca antes había probado. Si vais por aquí, desde luego os recomiendo hacer la visita a los mercados y disfrutar de este hotelito tan curioso y diferente.

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