Cienfuegos y Trinidad, ciudades coloniales de Cuba

Trinidad y Cienfuegos son dos ciudades que no hay que pasar por alto en un viaje a Cuba. En coche desde la Habana se puede programar una ruta e incluir ambas, puesto que de La Habana a Trinidad se pasa por Cienfuegos. Yo no me quedé a pasar noche en esta última ya que no íbamos sobrados de días y preferimos madrugar parar unas horas de camino para ver lo principal y después seguir la ruta hasta Trinidad, donde si que nos quedaríamos a dormir. En total 315 km o lo que es lo mismo, 4h de coche para llegar hasta Trinidad desde La Habana.

CIENFUEGOS

La llaman el París de Cuba, y es que todavía se palpan sus raíces francesas en su elegancia y clasicismo. Está situada en el interior de una bahía natural y sus principales reclamos turísticos son la zona centro donde se encuentra el sofisticado Paseo del Prado y Parque Martí, y también Punta Gorda, una lengüeta saliente al mar donde están los palacios más bellos de todo Cienfuegos.

Fue fundada a principios del 1800 por un emigrante francés y aunque el primer asentamiento fue destruido al poco de su construcción por un huracán, fue reconstruido por colonos franceses. De ahí que su arquitectura sea tan chic.

QUÉ VISITAR EN CIENFUEGOS

En el Parque José Martí tienes los principales monumentos de Cienfuegos. El Arco de Triunfo, a un lado de la plaza, está dedicado a la independencia de Cuba. Enfrente del parque se localiza la catedral, y en la parte norte está el Teatro Tomás Terry que data del 1889. En una esquina de la plaza, uno de los edificios más singulares y elegantes es un antiguo palacio de arquitectura neoclásica con un mirador a lo alto de una cúpula (foto inferior).

Hacia el sur de Cienfuegos, el Paseo Prado pasa a ser el Malecón, adentrándose en la bahía y cuando este se termina, deja paso a los increíbles edificios históricos como el Palacio Azul o el Club Cienfuegos, un antiguo club marítimo localizado en un ostentoso palacio blanco y verde. Se trata del viejo barrio de Punta Gorda, donde vivía la clase alta de Cienfuegos. No te puedes perder este paseo, las vistas de la bahía son las mejores de la ciudad.

TRINIDAD

A pesar de sus 500 años es la ciudad colonial mejor conservada del país y una de las mejores del continente americano. Si os quedáis varios días, podréis disfrutar también de su entorno ya presume de playa y montaña a escasos kilómetros. Algo que por tiempo no pude hacer, pero muy recomendable si pasas dos o tres noches.

El casco antiguo de Trinidad está completamente adoquinado, con casas de planta baja o con una primera planta en pocos casos. Cada una de ellas pintadas de un color diferente a la anterior y cuidando hasta el mínimo detalle. Es un lugar donde el reloj del tiempo se paró hace 150 años y si no fuera porque está repleta de turistas, parecería que hubieras viajado al pasado. Fue de los lugares que más me enamoraron de Cuba.

Cada año Trinidad se hace más famoso, por eso en los últimos 5 han abierto más de 90 restaurantes sólo en su casco antiguo. Por eso a veces pueden llegar a “acosar” un poco ofreciéndote entrar en sus locales para comer o cenar. Indistintamente, Trinidad tiene un ambiente muy agradable y relajado. Infinidad de bonitos restaurantes donde disfrutar de la gastronomía cubana. Merece la pena sentarse en una de las terrazas que hay repartidas en la escalinata de la Plaza Mayor, donde se puede disfrutar de buen ambiente, mojito y música en directo. ¿Que más se puede pedir?

QUÉ VISITAR EN TRINIDAD

En Trinidad todas las calles llevan a la Plaza Mayor, en pleno centro del casco histórico. Uno de sus principales puntos de interés es la Iglesia de la Santísima Trinidad, que aunque no tiene un atractivo en especial, es la protagonista de las postales de esta localidad.  Si subes la escalinata de la plaza, al costado de la iglesia, llegarás hasta la Casa de la Música, donde puedes disfrutar de la vista en altura de la plaza mientras te relajas con una Cristal bien fría (una cerveza cubana muy suave).

Lo que hay que hacer en Trinidad es perderse en sus calles, y sin darte cuenta pasarás por sus museos, galerías de arte, talleres y algún que otro mercado de artesanía. Aquí hay que ser curioso y asomarte a cada rincón, porque sin saberlo descubrirás algún bonito patio escondido perfecto para retratar.

Fuera de Trinidad también hay excursiones para hacer en el día. A escasos kilómetros se encuentra Playa Ancón una preciosa playa de arena blanca. Una ruta casi obligatoria si estás varios días en Trinidad es ir al parque nacional Topes de Collantes, que yo como sólo estuve una noche me quedé con las ganas de ir. Forma parte de la sierra del Escambray, la segunda mayor cordillera de Cuba. Si te gusta el senderismo, este lugar te encantará. Una de las rutas más populares es la del Salto del Caburní, que lleva hasta una cascada de más de 60m que cae sobre rocas formando pozas donde los más valientes se atreven a saltar. La parte negativa es que esta ruta y muchas otras son de pago.

DONDE DORMIR

Pasamos sólo una noche en Trinidad y escogimos la opción de Casa Particular, concretamente en Casa Jean y Ariel a través de la web Alojamientos en Cuba. La estancia fue genial, las habitaciones son cómodas, con baño privado y aire acondicionado. Tienen un patio precioso lleno de plantas y con algún ave exótica donde se está estupendamente para tomar un refresco o donde también sirven un rico desayuno casero por las mañanas. ¡Volvería sin pensármelo!

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